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1926 El siglo XX hereda la moda de su antecesor. Aún con vestigios de la era victoriana, y con la sofisticación de Sissi, la emperatriz de Austria, esa inolvidable. Belle Epoque se rompe con la fragilidad de un cristal de baccarat con las primeras explosiones de los caones de la Primera Guerra Mundial (1914). Atrás quedaron la cintura alta del estilo “Directorio” de finales del siglo XVIII y el corte imperio del XIX. La diseadora inglesa Lucille, Lady Duff Gordon, fue tal vez la primera modista a quien se recuerda con el corte “Boudoir”, corte recto lleno de adornos. Detrás de ella llegarían Charles Worth, también inglés; la francesa Jeanne Paquin y el espaol Mariano Fortunny. El rey del cambio de look de comienzos del siglo fue indiscutiblemente Paul Poiret (1908) y su obsesión de liberar a la silueta femenina de las ataduras de las varillas y el corsé con sus cortes bombachos y orientales llenos de color. Las “cocottes”, mujeres del mundo del espectáculo, bailarinas, actrices de teatro y coristas son las primeras en mostrar las piernas sin ningún pudor, ocupando los mejores palcos y mesas en los restaurantes. Ellas fueron su inspiración, retratadas en la literatura por Colette, Proust o Wilde. Todo eso queda atrás con la llegada de la Primera Guerra.

1929 El Crack económico del 29 se manifiesta en la moda. Coco Chanel imprime su toque igualitario masculino con cardigans en tejido de punto y pantalones sueltos muy deportivos. Faldas mucho más cortas con flequillos, que permitían caminar con mayor libertad; los atuendos adquieren mayor movilidad. Fue el inicio de la era Chanel, con una sencillez en el diseo y la funcionalidad en cada uno de los elementos de sus vestidos. Sus líneas rectas venían inspiradas en el cubismo de la época. Gabrielle Chanel fue la verdadera creadora del “Chic Pobre”.

1936 Chanel recibe toda la influencia que llegó con el Art Dco, nombre que dejó la Exposición de Artes Decorativas en París (1925) con sus líneas geométricas y nueva arquitectura. La moda andrógina se instala en todo su esplendor: mujeres vestidas en tweed y gallineto, con pantalones, sombrero y chaleco. La feminidad se realza con boas y pieles de zorro y leopardo, cuellos en plumas de avestruz. Los vestidos tubo, el cloche y el bandeau sostienen los peinados para los nuevos coches descapotables. Son los tiempos del frizz y el jazz; la vida urbana transcurre a un ritmo acelerado y desenfrenado. Chanel firma con Samuel Goldwyn, el zar de Hollywood, para vestir a las divas del momento Gloria Swanson, Marlene Dietrich y Greta Garbo. Irrumpe otro nombre en la danza de la moda, Elsa Schiaparelli, con sus turbantes, capas y profundos escotes de espalda, sus materiales revolucionarios y Salvador Dalí como dibujante de sus telas.

1946 La Segunda Guerra Mundial causa estragos. Muchas casas cerraron durante la invasión nazi, otras permanecieron milagrosamente abiertas. La moda que se veía era opaca, ordinaria, uniforme, vulgar, triste durante esos aos oscuros y lentos, obsesionados con el racionamiento. El glamur continúa su camino en medio de la guerra. Se consolidan nombres como Lelong, Dior, Molineux, Balmain, Fath y Rochas. Después de la pesadilla llega lo bello del sueo. Flores, metros y metros de telas con cuerpo como el tafetán, la falla, la seda, el velo y las gasas en colores pastel, la cintura de avispa.

Llega el New Look de Dior y cambian el ánimo y la fisonomía femenina en el mundo entero. El lujo es una anunciación del despegue europeo y del nuevo confort americano, predecesor del Prt porter.

1956 La década de los cincuenta fue época de grandes directores de cine como Michelangelo Antonioni, Luchino Visconti, Ingmar Bergman, Roberto Rossellini; de fotógrafos como Irving Penn, Richard Avedon, Sergio Larrain, Rene Burri, Biane Arbus, todos sucesores de Cartier Bresson y Robert Doisneau, precursores y luego los maestros Cecil Beaton, Erwin Blummenfeld. Es el boom de publicaciones de moda como Vogue, Elle, Harper’s Bazaar, con creaciones de Balenciaga, Givenchy, Dior, Roger Vivier, Norell y muchos otros. Surgen nuevos ídolos en América y Europa. James Dean, con solo aparecer en jeans, camiseta blanca y chaqueta de cuero cambió la moda masculina de las siguientes décadas. Marilyn Monroe hizo lo propio con el estilo y la fisionomía de la mujer. Con ellos vendrían Elvis Presley, Ingrid Bergman, Jeanne Moreau, Brigitte Bardot, Sofía Loren. Cambia la música, llega el beat, y los beatniks, el expresionismo en el arte, y moda mucha moda.

1960 La década del Rock Roll, de los Beatles, de la minifalda y la guerra de Vietnam. En la moda, el Prt porter cambia todo el concepto y cuelga del Olimpo a la alta costura, que domina más que nunca. Llega el primer diseador de la Rive Gauche, Yves Saint Laurent, a empoderar a la mujer con sus pantalones y transparencias, después de haber sucedido a Christian Dior en el 58 innovando con su línea Trapezio. La minifalda, con Mary Quant Courrges, Pierre Cardin, Ted Lapidus, Ossie Clark, Vivianne Westwood y muchos otros cambiaron la moda tradicional. La música y el cine vistieron la moda como nunca antes.

1970 Los conciertos al aire libre se convierten en una reacción contra la guerra y la política. Ataques como la masacre de Tlatelolco y asesinatos como el de Martin Luther King en 1968 influyen en la juventud. La revolución de los estudiantes en París y la mezcla de distintas culturas, influyen en las pasarelas de las capitales del mundo. Vemos la moda étnica en japoneses como Kenzo, y a Saint Laurent inspirado en pintores como Mondrian. Vemos gitanas y campesinas rusas, pero también saharianas con sabor bélico. El uniforme de Mao y su revolución cultural inunda los mercadillos de los jóvenes. Halston y Norma Kamali visten las locas noches neoyorquinas con sus jerseys. Con diseadoras como Zandra Rhodes, entra una moda con influencias exóticas, como las chaquetas afganas, las sandalias griegas, las transparencias de la India. Se instala el Hippie Chic los Flower Childs, con muy poca ropa y tatuajes en la piel, mucha piel; los colores y el grafiti de la moda Pop de artistas como Andy Warhol. Es la década de Calvin Klein y sus jeans.

1980 Studio 54, en Nueva York, se convierte en el lugar de moda. La música disco viste a las celebridades en satín y con bota campana. Bianca Jagger, Liza Minelli y Margaux Hemingway son las reinas de la noche con todos los excesos en brillo y maquillaje de los aos ochenta. En París, imperan los diseos de Lacroix con su estilo Pouff, lleno de bordados de flores en piedras y cristales; Ungaro, con sus exagerados diseos florales; Valentino, con sus impresionantes vestidos en sedas drapeadas, de un solo hombro y su clásico lazo. Pero el diseador que captó la sensualidad de la década fue Azzedine Alaia. Desde su taller parisino forró la silueta femenina en tejido de punto y cuero negro dando ese toque de “nia mala” popularizado por Madonna, verdadera reina del pop e ícono indiscutible de los ochenta. Década de exageraciones hasta la vulgaridad. La caída de la bolsa de Nueva York en 1987 marcó el fin de unos aos excesivos. Lagerfeld llega a la casa Chanel a continuar el legado.

1990 Después de la tempestad, llega la calma. La moda no fue una excepción. Hubo una reacción a tanto brillo, charol y plástico; a las arandelas y a los escotes. La vulgaridad ostentosa de los ochenta trocó por el minimalismo de los noventa. Su gran precursor y maestro fue el italiano Giorgio Armani. La mujer sabe lo que quiere y se empodera con trajes limpios, ejecutivos, que vienen de décadas anteriores. En los noventa, la chaqueta es la protagonista, hay más pantalones y más libertad. La mujer se especializa en ser mil mujeres a la vez. Sobresalen Sonia Rikyel, con sus angoras y tejidos de punto; Miuccia Prada con sus abrigos y cuellos en piel. La mujer evoluciona, cambia, se renueva como nunca antes; es más consciente de lo que quiere proyectar con su ropa, con su look. Invierte más tiempo y dinero; reinan el estilo y la sencillez, “menos es más”. Japoneses como Rei Kawakubo, Issey Miyake, Yohi Yamamoto y Takeo Kikuchi refuerzan el concepto minimalista aportando toda su sabiduría oriental.

2000 El cambio de milenio retoma en la moda el aire nostálgico de épocas anteriores. El efecto fue ecléctico. Todo es válido, todo se mezcla, todo se usa. Demasiada información. La tecnología lo absorbe todo, incluyendo la moda. La calle manda. Los efectos de internet hacen que la juventud tome posiciones muy radicales sobre el diseo. Nacen las tribus en las calles, pandillas étnicas y definidas, rockeras, punks, románticas. Diseadores como Proenza Schouler, Custo Barcelona, gatha Ruiz de la Prada, Michael Kors, Donna Karan, Rodarte, Ralph Lauren llenan las revistas con sus diseos. Miuccia Prada, Gucci, Louis Vuitton, Karl Lagerfeld, Stella McCartney, Alexander McQueen, Marc Jacobs y

Phoebe Philo generan el lujo para las mujeres jóvenes que aman las marcas. El consumo del lujo llega a su momento más alto y definitivo. Nace por reacción la moda rápida, barata, desechable. Zara invade el mundo copiando los diseos de la alta costura. La década culmina con la democratización de la moda. Diseadores como Cavalli, Lagerfeld, Rikyel y Wang, llegan a grandes superficies como H Target y Macy’s.

2011 Es un nuevo mundo donde el arte, el cine, la literatura, la arquitectura y, sobre todo, la economía nutren e inciden en los cambios de la moda. Los blogs informan, los conciertos inspiran. El hombre se atreve a usar cortes, líneas y colores como nunca antes. El mundo gay se convierte en un tema clave en la proyección de imagen. La mujer, en su posición dominante, adquiere un poder que se refleja en lo que lleva y como lo lleva puesto, consciente como nunca antes de su cuerpo y de su mente. Nuevos valores, nuevos cortes, estilos y colores. El carrusel sigue girando y la moda sigue mandando.

2015 En la actualidad, el vestuario se ha convertido en la expresión de pensamientos, de ideologías y sobre todo, está al alcance de todos. Incluso los diseadores más prestigiosos se inspiran en las calles del mundo para tomar de allí las bases para construir fastuosas colecciones. La moda de hoy es libre, no sigue parámetros y se vale experimentar. Incluso, las semanas de la moda de Nueva York, París y Milán vuelcan sus miradas a los transeúntes e invitados a los shows, quienes con sus particulares looks convierten las calles en una verdadera pasarela.

El texto completo es autoría de Pilar Castao. Cabe resaltar que el párrafo dedicado a la moda del 2015 fue actualizado por el equipo editorial de la revista CROMOS.
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