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No me vengas con una recorrida nocturna por los lugares chics del Soho ni con una escapada a Tribeca, lo que quiere tu pareja es pichinchas a toda hora.

Y es capaz de irse de Nueva York sin ver un espectáculo de Broadway y sin haber cumplido jamás con el rito de subir al Empire State o darle una vuelta a la Estatua de la Libertad con tal de hacer compras. Frente a donde estaban las Torres Gemelas hay un outlet de todas las marcas (Century 21) que te da vuelta los ojos y además, en los pisos inferiores de todas las tiendas hay revoltijos de todo lo que pasó de moda pero acá todavía no tenemos ni noticias. Nada mal para el que solo fue a hacer turismo, pero no vas a comparar!, esas pichinchas no dan estatus de oligarca, como diría el Pepe solo para causar dolor introspectivo a la clase media.

Claro que a todos nos gusta comprar pichinchas en Nueva York y donde sea para luego presumir con los amigos: te parece, eeeh! cuánto pude haber pagado?, eeeh! Y vos le decís una cantidad exhorbitante para no malograrle la anécdota. Hasta ahí todo es normal, hay que ir a China Town para que te vendan carteras falsificadas, tanto como cuando vas a Roma, tenés que ir a la Fontana de Trevi. Acaso ahí no se tiran monedas también?

Eso sí, estamos en el entorno de las fiestas y te perdonamos lo del Empire State, pero no podés soslayar el árbol de Navidad del Rockefeller Center, las vidrieras de Macy y el conteo de inicio del nuevo ao en Times Square. En esto ponete firme con tu pareja, una cosa es el frenesí de las compras, y otra el agravio a las tradiciones.

Bué acá tenés un artículo de Delia Alicia Pea, que tiene un master en esas cosas y te cuenta todo lo que necesitás saber para ir a la capital mundial de las gangas, a una hora de Manhattan, en Woodbury Common, donde hay 220 comercios que se pelean por venderte más barato las mejores cosas del mundo. Si hasta podés pernoctar para ver si se te cura o empeora esa locura! Pea viajó y trajo todos los datos para el segmento Turismo de La Nación on line, nuestro socio GDA.

Aunque Times Square esté así (fue en Navidad), lo único que te interesa es comprar y comprar.

NUEVA YORK. El próximo viernes no es negro, pero podría serlo. Es que en Estados Unidos, una hora al norte de Manhattan, a metros de la ruta 32 en el valle central del estado de Nueva York, el black friday parece no tener fin.

Allí está Woodbury Common, cuna de los outlets americanos, 220 comercios con ropa, accesorios y cosméticos de marcas de lujo, y de diseador. Y aquel día originado en Filadelfia, denominado con ese color por el denso tránsito que colma las calles al día siguiente de Acción de Gracias o por la oportunidad de salir de las cuentas en rojo, continúa vigente gracias a significativas rebajas.

Así te verías en Woodbury Common y si te acusan de consumista insaciable, decile que lo tuyo es más finoli: se llama bajo cero y vientos de 30 kilómetros que podrían desanimar a más de uno para salir a caminar parecen no ser gran obstáculo. La distancia tampoco es problema. La facilidad de llegar no sólo en bus, tren, taxi, sino en limusina y hasta en un helicóptero resuelve cualquier inconveniente.

Los descuentos de hasta el 65% son el atractivo fundamental de Premium Outlets, marca de centros comerciales outlet de lujo más grande del mundo perteneciente a un grupo de bienes raíces de Estados Unidos. Pintoresca villa en medio de las montaas, la de Nueva York es una de más de 50 sedes.

Sin salir de Manhattan tenés Century 21, donde capaz que encontrás todo lo que quieras y a mejor precio pero no vas a comparar con un pueblo entero con un outlet al lado del otro.

Y es sabido, no hay quien vaya a la Gran Manzana y no se tiente con comprar. Más aún si se trata de oportunidades de grandes firmas como Gucci, Prada, Balenciaga, YSL, Dolce Gabbana, Polo Ralph Lauren, Salvatore Ferragamo, Valentino, Calvin Klein, Carolina Herrera, Armani, Guess, Gap, Banana Republic y Anne Taylor.

Este centro comercial al aire libre está bien organizado por colores, con lo necesario para pasar un día entero comprando, lo cual no es mucho aunque parezca. Obviamente, restaurantes, asientos por doquier, casas de cambio, cajeros automáticos, carritos para bebes, sillas de ruedas y mucho más. Una guía con el listado completo y un mapa con la ubicación de cada una de las tiendas, en varios idiomas, claro, se convierten en bienvenida con el adjunto de los soados cupones de descuento (148 en total) que se suman a las rebajas existentes.

Y no te vengas de sofisticada, si las porteas encuentran lindo y barato, dale para adelante porque ellas sí que saben.

Un infaltable centro de información incluye tablas de conversión de talles y hasta el envío internacional de las compras. Una suerte de personal shopper o guía acompaa en un tour, con reserva, y orienta sobre las ofertas disponibles y cómo aprovecharlas.

Bien valen los anglicismos: el paseo no es para shopaholic o fashion victims, o sí. Es que este seductor pasatiempo, más o menos compulsivo, está en la agenda de cualquier turista. No hay duda de que los japoneses y chinos son los protagonistas. Se los ve cargadísimos con bolsas o arrastrando valijas con ruedas. Entre los latinos se cuentan a cientos los mexicanos, brasileos y, en menor cantidad, no faltan los argentinos. Premium Outlets tiene 12 millones de visitantes por ao.

Qué hay para comprar? De todo. Aunque la ola de frío bien puede llevar a buscar un conveniente abrigo impermeable es mejor ir al final de las tiendas y mirar los percheros con las oportunidades de contratemporada. Algunas de las marcas más buscadas por las argentinas son Banana Republic, Gap, Guess, Espirit, Benetton y Ann Taylor. Se encuentran remeras básicas por 8,99 dólares, modelos escote V con tul por 8,49, soleros de poliéster con las guardas de mostacilla y el encaje de tendencia por 79,60, o chemises de algodón con spandex por 27,99, leggings con estampas por 9,99 y jeans por 19,99.

Más acorde con el clima neoyorquino, no obstante para andar en interiores, ballerinas de lana y poliéster por 22,99, botas cortas por 80 o botinetas por 62,50. Para ellos también hay. Sólo a modo de ejemplo, chaquetas tipo golf de algodón con nylon y poliéster por 30 dólares, cuyo precio original era de 95.

Un par de sandalias de Prada en charol negro de 650 dólares se consigue por 292. Otras de Michael Kors de 285 pasan a 128, y unas auténticas Manolo Blahnik se obtienen por 977.

Precios que, aun multiplicados por cuatro, siempre son más convenientes que aquellos que se encuentran en las vidrieras locales.

Una sugerencia: lo ideal es aprovechar hasta el cierre del centro comercial, alojarse en un hotel cercano y regresar al día siguiente para esas cosas que faltan o que hay que devolver.

Ropa y calzados cómodos, un abrigo impermeable, una buena bandolera o mochila liviana, o hasta una valija chica con rueditas aunque parezca exagerado.

Hay paquetes de compras con hotel incluido u otros ofrecidos por hoteles de Manhattan. The Westin New York, de Times Square, ofrece el tour a Woodbury Common, puerta a puerta. Hay otros hoteles vecinos, tan curiosos como insólitos. Como The Thayer Hotel, dentro de la mismísima academia militar de West Point. Una estada extraa y conveniente, a la que se accede pasaporte en mano. Sobre la ribera del río Hudson, frente al bucólico Highlands Falls,
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una antigua construcción de piedra con deco militar.